IV. CONSUMO PRIVADO

Gráfico I.6: Consumo privado – Evolución anual

La pandemia provocó que la demanda doméstica sufriera en España una de las mayores caídas dentro de las economías avanzadas, al ceder un 12,4%, su cifra más baja desde 1970. La elevada tasa de desempleo, la dependencia del sector servicios y el ahorro precautorio provocaron que el consumo se resintiera en mayor medida que en los países del entorno comunitario. Las previsiones apuntan a una fuerte recuperación cuando la situación sanitaria se estabilice.

Gráfico I.7: Consumo privado – Evolución trimestral (tasas interanuales)

La irrupción del coronavirus generó cambios en los patrones de consumo incluso antes de la implementación del estado de alarma. El gasto por parte de los residentes repuntó en la primera quincena de marzo, debido al mayor interés en productos de primera necesidad, mientras que el de los extranjeros empezó a caer ante el temor a las cancelaciones producto de la pandemia. El gasto en comercio minorista (electrodomésticos, textil, muebles, etc.), en ocio y restauración y en transporte se recuperó con mayor rapidez que el gasto en bienes y servicios turísticos con la caída de las restricciones a la movilidad en las comunidades pioneras en cambiar de fase. En este periodo destacó el avance experimentado por el comercio electrónico.