IV. CONSUMO PRIVADO

Gráfico I.6: Consumo privado – Evolución anual

El consumo privado perdió tracción en 2019 por tres motivos: la desaparición de la demanda embalsada de bienes duraderos, la reorientación del ahorro hacia activos seguros y un aumento más modesto de la financiación al consumo relacionado con la incertidumbre. Pese a todo, la tasa creció un 1,1%, cercenado en 2020 por la caída de la actividad económica provocada por el Covid-19 y los rebrotes, que protagonizarán un crecimiento más lento, un aumento del desempleo y la consiguiente moderación en las compras de las familias.

Gráfico I.7: Consumo privado – Evolución trimestral (tasas interanuales)

En la primera mitad de 2019 el consumo mantuvo el pulso pese a que el gasto de las familias aumentó menos de lo esperado entre enero y marzo. Los aumentos salariales y la fortaleza del empleo no lograron impulsar las compras en el segundo semestre, en el que destacó el descenso de las compras de turismos, así como la mayor propensión de las familias al ahorro.