I. EQUIPAMIENTOS DEL VEHÍCULO

A. Implantación de sistemas de navegación y optimización de rutas

Gráfico IV.1: Implantación de sistemas de navegación y optimización de rutas (método de financiación y tipología de vehículo)

Las aplicaciones o soluciones digitales a las que se accede a través del teléfono móvil se mantienen como la opción preferida por los conductores para planificar sus rutas, con independencia del método utilizado para financiar la compra del vehículo o su tipología. El 55,8% de los usuarios se decanta por el ‘smartphone’, mientras que el navegador integrado en el coche, es más habitual en los turismos, los sistemas GPS, tienen mayor aceptación en los comerciales, en ambos casos, se sitúan en niveles cercanos al 16%.

Gráfico IV.2: Edad media (años) del vehículo según implantación de sistemas de navegación y optimización de rutas

El navegador de serie es la principal opción para planificar la ruta en los vehículos que rondan el trienio de vida, mientras que los usuarios de coches que cuentan con una antigüedad superior a los seis años se dividen entre los que prefieren orientarse a través  del teléfono móvil o por un sistema de navegación a través de GPS. Los modelos más envejecidos carecen de este tipo de dispositivos.

B. Dispositivos telemáticos

Gráfico IV.3: Implantación de dispositivo telemático en el vehículo de empresa (método de financiación y tipología de vehículo)

La implantación de dispositivos telemáticos que permiten optimizar la conducción y ofrecer servicios de valor añadido, como la gestión y ubicación del automóvil en caso de incidencia, apenas están incorporados en el 19% de los vehículos de empresa. Los turismos financiados mediante renting son los principales valedores de esta opción, incrementando un 2% con respecto al ejercicio anterior.

Gráfico IV.4: Edad media del vehículo según implantación de sistema telemático

La antigüedad de los modelos es determinante en la implantación de los dispositivos telemáticos, ya que los  que los integran se mantienen en un rango comprendido entre los tres y los cuatro años de vida, algo más elevado que en los ejercicios precedentes. La media de los que no disponen de esta función se sitúa en los siete años.